El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó este jueves su renuncia al cargo en medio de una profunda crisis política y financiera desatada por el derrumbe de Ueno Bank, una entidad digital con la que el mandatario había mantenido vínculos. La decisión llegó horas después de que la Cámara de Diputados comenzara a tratar un pedido de juicio político en su contra y cuando ya había perdido el respaldo de su propio partido.
El Banco Central paraguayo intervino el banco el martes. La entidad administraba unos 850 millones de dólares de fondos públicos y su cierre dejó a una enorme cantidad de clientes sin poder acceder a sus ahorros, lo que provocó protestas en las calles de Asunción. En un mensaje grabado que difundió en la red social X, Peña sostuvo que daba un paso al costado para resguardar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas.
Según establece la Constitución, el vicepresidente Pedro Alliana deberá asumir la primera magistratura y completar el período de gobierno, que finaliza en 2028.
El golpe político más fuerte para Peña llegó desde el Partido Colorado: su presidente, Horacio Cartes, quien había sido su principal impulsor, anunció que apoyaría el juicio político y se despegó del manejo de los fondos públicos y de los jubilados. También el jefe del bloque colorado en el Senado, Natalicio Chase, había exigido la dimisión del mandatario y reclamado respuestas claras y transparencia ante la situación de miles de familias afectadas.
Los legisladores anticipaban un respaldo unánime al juicio político, mientras que en el plano judicial el fiscal general Emiliano Rolón Fernández giró la denuncia contra Peña a la Unidad Especializada de Delitos Económicos y Anticorrupción para que avance con la investigación penal.
Fuente: Diario Exprés


