El fiscal federal Gerardo Pollicita prepara una batería de medidas para poner a prueba la justificación de bienes que realizó el exjefe de Gabinete Manuel Adorni en la causa que se le sigue por supuesto enriquecimiento ilícito.
Las medidas, según dijeron fuentes judiciales, incluyen pedirle al juez federal Ariel Lijo su intervención para abrir un sobre lacrado con las claves secretas de las cuentas en criptomonedas aportadas por Adorni, para corroborar su contenido.
Todos estos son los primeros pasos de una investigación que busca corroborar las afirmaciones del exfuncionario acerca de cómo se hizo con su patrimonio, de qué manera pudo afrontar viajes, compras de inmuebles, la reforma de su casa de fin de semana y los gastos corrientes de su vida familiar por encima de sus ingresos formales.
Pollicita le reclamó que realice una justificación patrimonial, pues entiende que desde que asumió como funcionario tuvo ingresos por $229.752.283,20, incluidos su sueldo y el de su esposa, Bettina Angeletti, pero tuvo gastos por $272.820.832,20 más 402.578,12 dólares.
En su presentación ante la Justicia, Adorni justificó la mayoría de las erogaciones al relatar que realizó una inversión de US$200.000 y varias operaciones con criptomonedas que le permitieron llegar a ahorrar casi 600.000 dólares. Sostuvo que los conservó por años en su casa, “como si no existieran”, y dijo que los comenzó a gastar cuando se convirtió en funcionario.
Pollicita analiza esas explicaciones y, si no lo satisfacen, podría pedir al juez Ariel Lijo que llame a Adorni a prestar declaración indagatoria por supuesto enriquecimiento ilícito.
En la fiscalía domina el escepticismo ante las explicaciones del exfuncionario. Pero una cosa es que la acusación considere inverosímiles estas afirmaciones y otra es que lo pueda probar.
Por eso es que la fiscalía trabaja para corroborar la trazabilidad de los fondos, en particular los provenientes de criptomonedas que Adorni dijo haber incorporado a su patrimonio desde 2014.
En ese momento no se utilizaba la intervención de plataformas para intercambiar los activos digitales y Adorni dijo que realizó operaciones cara a cara −con desconocidos, que a su vez operaban de manera anónima− para intercambiar sus criptoactivos por dólares, que fueron creciendo merced a sus inversiones.
Identificó ocho de estas operaciones que no dejan un rastro digital. Adorni presentó ante la Justicia un acta notarial elaborada recientemente, en la que señala que hoy controla esas billeteras, pero ese documento no acredita que fueran suyas en el pasado.
Un análisis realizado por especialistas en criptomonedas estableció que una de las operaciones que se dijo que fueron “cara a cara” se realizó cuando Adorni contó en su cuenta de X que estaba en Chile.
Solo este dato no impide que el intercambio efectivamente se haya efectuado en ese país y que el exfuncionario hubiera reingresado a la Argentina con los dólares en efectivo, sobre todo considerando que se trató de una de las operaciones por menos de 2000 dólares.
Por eso, Pollicita trabaja sobre un encargo de un peritaje sobre las ocho direcciones de bitcoin con las que el exjefe de Gabinete justificó 591.544 dólares que convirtió luego en efectivo. La defensa entregó las claves privadas en un sobre lacrado que todavía no se abrió. Están en el Anexo III de su escrito de justificación de bienes.
Para eso, el fiscal le encargó a la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI), del Ministerio Público Fiscal, que analice la versión de la defensa, según informaron fuentes judiciales.
La primera medida sería designar un perito que reconstruya las operaciones en la blockchain. El objetivo es establecer si Adorni era el dueño de esas direcciones cuando se hicieron los movimientos, y no solo si hoy puede acceder a ellas.
La defensa acompañó cinco anexos. El Anexo III es la escritura 283, folio 855, del escribano Flavio Murruni, fechada este 7 de septiembre de 2026, que el escrito presenta como “de acreditación de titularidad y control” de las direcciones cripto.


